¿ Que es la Radioaficion?

La radioafición es un hobby que existe en todo el mundo, del cual participan millones de personas. Además del afán comunicativo y social de los participantes, presenta otros aspectos valiosos como los servicios a la comunidad, la investigación técnica etc.

Esta afición (también conocida como amateur radio/HAM radio) atrae a gente de distintos orígenes y clases sociales (desde, músicos, científicos, astronautas, actores, presentadores, hasta reyes) todos interesados en alguna faceta de la radio comunicación.

Desde el aspecto comunicativo, la radioafición es una apasionante actividad donde aprendemos a distinguir y apreciar los comentarios que nos llegan por interlocutores de distintos países. Sus pautas culturales incluyendo vislumbres inéditos de usos y costumbres solo trasmisibles en el plano de la amistad que se logra por esta vía de comunicación individualizada. La radioafición nos permite establecer amistades que perduran a través de los años, con personas que quizás nunca conozcamos personalmente. Pero a la hora de viajar nos encontramos involucrados en una inmensa comunidad virtual, dispuesta a brindarnos todo tipo de ayuda. Desde recomendaciones turísticas, seguimiento en viajes por medio de equipos móviles, hasta el asesoramiento técnico más idóneo que se pueda encontrar.

También nos permite:

• Adquirir conocimientos básicos en innumerables idiomas, practicar en lenguas extranjeras y ejercitar la dialéctica de nuestro propio idioma.

• Profundizar en el conocimiento técnico de la radio y la electrónica.

• Ser y sentirse de gran utilidad en el manejo de situaciones de emergencias y catástrofes.

• Prestar una forma de pasatiempo en el que podemos interactuar aportando ideas y conceptos.

• Participar en concursos de distintas indoles.

El hobby puede desarrollarse de forma tan simple como hablar con colegas locales a través de sistemas repetidores, experimentar con nuevas formas de comunicaciones o llegar a construir un satélite artificial.

En la era de las comunicaciones inalámbricas comerciales, que el radioaficionado pueda comunicarse y hablar con gente que esta del otro lado del planeta con algo tan simple como un transceptor de alta frecuencia y un trozo de cable como antena, no parece mucho. Pero a la hora de las catástrofes, cuando la interdependiente y frágil red de comunicaciones global pudiera colapsarse, la única forma de comunicar seria la básica de transceptor a transceptor. En este caso los radioaficionados tendrán el privilegio de estar preparados, para constituirse en un medio primordial de comunicación.

La radioafición sirve para búsquedas y rescates, concursos, ayuda en desastres (huracanes, inundaciones, accidentes, incendios forestales) etc. Los radioaficionados se comunican en distintos modos tales como el código Morse, televisión por barrido lento, ordenadores/radio (modos digitales como el PSK31, RTTY, etc.)

Muchos se dedican a experimentar construyendo sus propios equipos y antenas. Algunos avances tecnológicos que impactaron en el mundo de las comunicaciones que usamos a diario, fueron contribuciones de Radioaficionados.

Asomándonos en el tiempo.


Todo comenzó con algunos experimentos en los alrededores de Burdeos, Francia, en 1894.

El primer contacto por radio tuvo lugar en 1898 entre la Torre Eiffel y el Pantheon, en París. En 1899 el investigador e inventor Guillermo Marconi logró enviar un mensaje por radio a través del Canal de la Mancha. Pero en realidad se puede decir que la Era de la Telegrafía sin Hilos comenzó un crudo día de diciembre de 1901 en unos barracones abandonados en San Juan de Terranova (Canadá) donde Marconi consiguió captar una serie de tres puntos, la letra S del código Morse, una señal que acababa de recorrer los 3.600 kilómetros que separaban a Marconi de Cornwall, en Gran Bretaña. Esta señal fue la culminación de muchos años de experimentación.

Más tarde Marconi puso en marcha una descomunal estación de radio en Cabo Cod; algo muy distinto a lo que pueda imaginar cualquier radioaficionado de hoy en día. Constaba de un transmisor de chispa a base de un motor con un rotor que hacía girar un descargador de un metro de diámetro, capaz de transferir la potencia de 30.000 W a un amplio tendido de antena izado a 60 m de altura y sustentado por cuatro torretas sobre las dunas de South Wellfleet, Massachusetts, USA.

Hacia 1914 Marconi había logrado construir una estación con sus correspondientes antenas para las transmisiones diarias a través del océano Atlántico. Los radioaficionados de otros países, cada vez más numerosos y preparados, comenzaron a construir y operar sus propios transmisores. Dado que el alcance de estas transmisiones todavía era muy limitado, los radioaficionados idearon una serie de rutas del éter a través de las cuales se retransmitían los mensajes.

La experimentación de radioaficionados ha existido siempre. Las emisoras comerciales no empezaron a florecer hasta después de la Primera Guerra Mundial. Ello ocasionó una gran confusión en las ondas y para poner un poco de orden en el éter, las administraciones de las distintas naciones, de común acuerdo, asignaron unas determinadas bandas de frecuencias para usos específicos. De esta manera los radioaficionados obtuvieron sus propias bandas de frecuencia.

La continua experimentación a lo largo de los años trajo, primero, los tubos o lámparas de vacío (válvulas de radio) y posteriormente los transistores. Los equipos de radio disminuyeron de tamaño a la vez que resultaron más complejos. En los inicios de la radio el equipo era voluminoso y pesado. A veces ocupaba una habitación entera para lograr lo que ahora se puede hacer con el contenido de una pequeña caja metálica del tamaño de un maletín.

 

 

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